jueves, 13 de junio de 2013

El color corporativo del Príncipe Azul

El príncipe azul es un prototipo que se originó en varios cuentos de hadas.
Es un príncipe que va al rescate de la dama en apuros y debe emprender una búsqueda para liberarla de un malvado o un hechizo. Es un joven bien plantado, luce con frecuencia un fajín o cinta alrededor de su uniforme principesco e incluso un pequeño y lustroso bigote. En muchas representaciones habla con acento francés o británico.

El prototipo del príncipe azul

Se ha llamado así a los héroes de varias historias del folclore tradicional europeo, entre ellas Blancanieves, la bella durmiente y Cenicienta. Según el escritor y profesor de literatura Severino Calleja, el personaje nace con este nombre en una leyenda rumana del siglo XIX llamada "El Príncipe Azul de la lágrima".
El color azul alude al carácter real del personaje teniendo, posiblemente, el mismo significado que en la expresión sangre azul: la aristocracia acostumbraba a alejarse del sol, por lo que estaban pálidos y las venas eran más visibles en su piel blanca, aunque quizá también tenga que ver con la endogamia, fuente de enfermedades cardiovasculares que hacen que la sangre tenga un color rojo menos intenso.

Zac Effron-Vanessa Hudgens en la producción de Disney

El color, sin embargo, no es lo más importante (en inglés: prince charming = príncipe encantador), y sólo se menciona en versiones modernas de los cuentos; la expresión se popularizó a raíz de la canción cantada por la protagonista de la versión de La bella durmiente animada por Walt Disney en 1950. Desde entonces el nombre se ha aplicado a personajes similares.
Lo más importante para la trama de estas historias es el status real del príncipe azul, que le permite romper las maldiciones y liberar a su amada, así como —en palabras de Calleja— «...la construcción de un cúmulo de ideales en torno a un personaje que encarna el matrimonio, la boda entendida como final feliz, como recompensa».

"Besé a un príncipe y me salió rana..." declaró Diana en 1995

En otra variante, el príncipe azul es la víctima de una maldición que le ha transformado en una rana o un sapo. En esta versión, el príncipe debe ser besado por una princesa mientras tiene aspecto anfibio para poder romper la maldición, y sólo entonces puede recuperar su forma humana de guapo príncipe.